Por Nina Medina
No todas las historias de escalada en Puerto Rico empiezan con un flechazo. A veces, como le pasó a Mariely Bonilla Viana de Carolina Puerto Rico (mejor conocida como Ely), todo comienza casi por accidente: una vecina que la lleva al gimnasio de escalada, una actividad escolar que parece un pasatiempo más.
“Me fue bien, mejor que al resto del grupo, pero no me enamoré del deporte en ese instante. Fue como ir al cine, una actividad más”, recuerda.
Lo suyo era el baile: ballet, jazz, hip hop. Incluso planeaba abrir una academia de baile con su hermana. Pero tras varios bloqueos en el escenario decidió dejarlo. La vida, sin embargo, le tenía otra prueba.
Un día, al llegar a una de las rutas más difíciles del gimnasio, un escalador musculoso la retó con una frase que marcaría su destino: “Si yo no pude, tú no vas a poder.” Mariely se subió… y la encadenó. “Con el orgullo en high pensé: ‘esto es lo que quiero hacer’.”
Rutas que nadie más quiere
Desde entonces, Mariely—una de las escaladoras boricuas más duras—se sintió atraída por rutas poco transitadas. “Lo bonito es descifrarlo por ti misma, no que te digan la beta.” Así llegó a Juana Díaz, donde un proyecto se convirtió en obsesión. Esta ruta se llama Duelo de Mitro. Grado sugerido 13 b. Encadenada por Ely el 10 de julio del 2025.
El reto no fue solo físico, sino mental. “Los agarres eran tan pequeños y dolorosos que los dedos quedaban casi en carne viva. Usaba tape, pero me resbalaba. Me obsesioné tanto que dejé pasar oportunidades, incluso viajes con mi pareja.”
El consejo de un amigo la sostuvo: “Tienes que seguir tratando, así es como eventualmente la vas a poder terminar.” Y tenía razón. Tras un descanso obligado, Ely regresó y finalmente encadenó la ruta, uno de los logros más importantes de la escalada deportiva en la isla.

El grito de victoria
El último movimiento fue pura concentración. “Me repetía: ‘la tienes, los pies están bien, la tienes’. Al llegar a la cadena, parte de mí dudaba que fuera real. Tuve que ver el video para confirmarlo.”
Lo que sí fue real: el grito de victoria. “De alegría aún no he llorado, pero de frustración, sí”, confiesa. Ely tiene el primer ascenso encadenando esta ruta y es la primera mujer boricua en lograr encadenar este grado de dificultad.
Inspirar a otras mujeres en la escalada
Mariely nunca pensó que algo fuera imposible. “Tal vez ahora no tengo la fuerza, pero eventualmente podré descifrarlo.” Esa mentalidad se convierte en ejemplo para otras.
“Mi logro puede motivar a mujeres cercanas a intentarlo. Muchos se intimidan por los grados, pero no es hasta que lo prueban que se dan cuenta que no es tan difícil.”
A las niñas que dan sus primeros pasos en la roca les dice:
👉 “Un paso a la vez. Siempre puedes volver y llegar más lejos. Y no te guardes tus miedos: decirlos en voz alta los convierte en una carga compartida.”
Este mensaje conecta con muchas mujeres que buscan espacios en la comunidad de escalada latina.
Escalar como espejo
Hoy trabaja un nuevo proyecto en la Cueva Corretjer en Ciales, Puerto Rico, una de las zonas más visitadas por quienes buscan rutas de escalada en Puerto Rico. Pero más allá de cadenas y grados, para ella la escalada es un espejo: “Es un constante redescubrir de qué estoy hecha y qué tan lejos puedo llegar.”
Nunca se sintió fuera de lugar en la comunidad, aunque al inicio había pocas mujeres. “El grupo con el que compartía siempre me alentaba. Decían que hacían falta más féminas. Llevo eso conmigo siempre.”
Más que un logro personal
En un país donde los deportes no convencionales rara vez ocupan portadas, y donde la violencia de género sigue siendo una herida social, la historia de Mariely resuena más allá de la roca. Cada encadene femenino es también un acto de resistencia, un recordatorio de que las mujeres en la escalada tienen espacio, voz y fuerza en cada pared que deciden subir.
Nina Medina natural del oeste de Puerto Rico. Apasionada de la escalada, el cuerpo y sus movimientos, escribe para visibilizar a mujeres y comunidades latinas en deportes no convencionales y salud preventiva. Su misión es contar historias que inspiren determinación, inclusión y amor por la naturaleza y nuestra capacidad de ser mejores seres humanos.







